Aroquim
Esencias aromáticas industriales · desde 1982- Todo el CRM, con la información de cada cliente a mano en WhatsApp.
- Apoyo para decidir cómo mejorar las ventas y armar campañas.
- Reportes al instante de lo que cada usuario necesite preguntar.
Sobre los datos que su empresa ya tiene, Dynamic Legions no se queda en el número: le abre los caminos que ese número habilita, con lo que cada uno implica. La decisión sigue siendo suya; lo que deja de faltarle es el trabajo de llegar hasta ahí.
Lo usan hoy: Aroquim · Laboratorio Rossmore · Telepeaje Plus · Camino Neutro
Un tablero muestra cómo viene el mes. Este además dice qué se puede hacer con eso, y qué implica cada opción. No elige por usted: le ahorra el trabajo de darse cuenta.
Últimos seis meses, todos los clientes.
| Mes | Facturado |
|---|
Último mes cerrado.
| Concepto | Importe |
|---|
Los importes del ejemplo son ilustrativos. En su empresa salen de los contratos cargados, las horas aprobadas y el consumo de IA medido por el propio sistema.
Hay una franja del día que no está en ningún sistema: cargar las horas, contestar un reclamo, leer el pliego que llegó, seguir el correo que nadie respondió. Depende de que una persona lo haga, y de que se acuerde de hacerlo.
Un equipo de asistentes que entiende cómo está organizada la empresa —quién es cada persona, en qué área trabaja y qué le corresponde— y que se ocupa de esa franja.
No es un asistente que conversa y poco más. Ejecuta. Atiende reclamos, carga y aprueba horas, factura, procesa archivos, administra el correo, arma informes y corre tareas por su cuenta — cada cosa con su propio especialista.
La dirección quiere el número. Cada área quiere el detalle que lo explica. Es el mismo sistema y los mismos datos: cambia lo que cada puesto tiene habilitado ver.
«¿Cerramos la factura de este cliente?»
El plan contratado, el contrato particular y las tarifas ya viven en el sistema. La factura se consolida sola.
«¿Qué está trabado y quién lo tiene?»
Reclamos y pedidos internos con estado real, responsable y antigüedad. Sin pedir el reporte: preguntando.
«Pasame el informe.»
El informe se genera cuando se pide, con el recorte que se pide, sin ocupar a nadie para armarlo.
Cada asistente domina un terreno y tiene sus propias herramientas: acciones concretas que ejecuta, no respuestas que redacta. El sistema decide solo a cuál derivar cada pedido, y se consultan entre ellos cuando algo abarca más de un tema.
Algunas herramientas las comparten varios asistentes —la memoria, por ejemplo, la usan todos—, así que la suma del cuadro supera el total de herramientas distintas del sistema.
Un pedido puede pasar por varios. "Armá el informe de horas del mes y mandáselo a Contaduría" involucra a tres especialistas distintos: se delegan el trabajo entre sí conservando los permisos de quien preguntó, y la persona recibe una sola respuesta.
Sin instalar nada ni comprometer datos: elegimos algo que hoy les cueste tiempo y lo resolvemos en vivo.
Pedir una demostraciónLos criterios internos, las excepciones de cada cliente y los procedimientos que la empresa cargó, respondidos en lenguaje común y con memoria de lo conversado.
Se sube un pliego, un contrato o una planilla y se le pregunta lo puntual, sin leerlo entero.
Word, Excel y PDF con gráficos, listos para descargar o para que salgan por correo a quien corresponda.
Cuando la respuesta no está adentro: internet, noticias, cotizaciones y lectura de una página puntual.
Numeración automática, categorías propias, comentarios internos que sólo ven los responsables y un circuito de estados controlado.
Todo cambio de estado, prioridad o responsable queda registrado con quién lo hizo y cuándo.
Carga desde el chat, envío a aprobación, revisión y cierre. Sólo lo aprobado llega a una factura.
Planes, contratos particulares por cliente, datos fiscales, tipo de cambio con historial y facturas consolidadas.
Descripción del contenido, lectura de texto en la imagen y análisis de documentos escaneados o fotografiados.
Transcripción completa, detección del idioma, resumen si es largo y respuesta a lo que se pregunta dentro del audio.
Extracción de texto de PDF —incluso escaneados—, Word y Excel, con lectura de tablas.
Leer, enviar y organizar en Gmail o IMAP; eventos de calendario y contactos corporativos.
Lo que se extrae de una foto o un audio pasa directamente al asistente que corresponda, sin volver a escribirlo.
Un asistente puede atender a los clientes de la empresa por teléfono o web, responder con la base de conocimiento y abrirles un reclamo.
Controla la bandeja cada tantos minutos y avisa cuando se acumulan mensajes sin leer.
Se marcan los remitentes que no pueden esperar, y cualquier correo de ellos genera un aviso inmediato.
Registra lo que se envió y, si pasan los días sin contestación, lo trae de vuelta para que no se pierda.
Si una tarea automática falla varias veces seguidas, se pausa y avisa, en lugar de fallar en silencio.
Un asistente que olvida todo apenas termina la conversación obliga a repetirle el contexto una y otra vez, y termina abandonado. Dynamic Legions recuerda en tres alcances distintos, y además acumula conocimiento propio de la empresa.
Recuerda lo que se viene hablando, así que se puede repreguntar sin volver a explicar de qué se trata. "¿Y del mes pasado?" se entiende sin más contexto.
Cuando una conversación se hace larga, el sistema la resume solo: de qué se habló, a qué clientes o personas se mencionó, y si el tema quedó resuelto o sigue abierto.
Ante una consulta nueva busca entre las conversaciones pasadas de esa persona las que tengan que ver, aunque en su momento se hayan planteado con otras palabras.
Aparte del historial, cada asistente tiene una base de conocimiento propia: no guarda conversaciones, sino cómo funciona el negocio. Los criterios internos, las excepciones de cada cliente, el procedimiento que hoy sabe una sola persona.
La búsqueda es por significado, no por palabra exacta. Preguntar "¿cómo le facturamos a un cliente del exterior?" encuentra la ficha correcta aunque esté titulada "Operaciones de exportación" y no comparta ni una palabra con la pregunta.
También recuerda las preferencias de cada persona —cómo le gusta recibir un informe, con qué nivel de detalle— y las respeta con cualquier asistente, no sólo con el que se las dijo.
Lo que el asistente aprendió se puede revisar, corregir o borrar: es información de la empresa, no una caja negra.
Todo lo que se puede pedir por conversación tiene también su pantalla, para quien prefiere trabajar con listados, filtros y formularios.
La aplicación completa, con el chat y todas las pantallas. Es donde trabajan los perfiles administrativos y quienes configuran el sistema.
El empleado escribe al número de la empresa desde su celular, como le escribe a cualquiera. El sistema lo reconoce por su número y le responde igual que en la aplicación.
Acepta texto, notas de voz, fotos y archivos. Un audio dictado camino a una visita se transcribe, se entiende y se convierte en horas cargadas o en un recordatorio.
Esto resuelve la objeción más común de cualquier implementación: que la herramienta termine sin usarse. No hay que instalar nada, ni aprender una interfaz nueva, ni recordar otra contraseña.
Para que una empresa se anime a conectarle sus datos de verdad, el sistema tiene que saber qué le corresponde a cada persona. Cada asistente se arma en el momento con las herramientas que ese puesto autoriza — y con ninguna más.
Los puestos del cuadro son un ejemplo: se configuran a la medida de su organigrama y se ajustan cuando la estructura cambia, sin tocar el sistema. Lo mismo vale para el resto: qué asistentes existen, qué herramientas tiene cada uno y cómo responden se cambia por configuración, sin interrumpir el servicio.
Se configura sobre su información, su organigrama y sus reglas: qué asistentes existen, qué puede hacer cada puesto y qué queda a la vista de cada uno.
Cada cambio en un reclamo, cada aprobación de horas y cada anulación de factura queda asentado con su responsable y su fecha.
La plataforma mide y muestra el consumo: cuánto se usó, en qué asistente y qué costo representó en el período. Es información que usted ve, y con la que puede verificar cualquier excedente que se le facture.
También sirve para entender qué áreas le están sacando provecho real a la herramienta y cuáles todavía no.
Empresas de rubros distintos que lo usan hoy en producción.
Asistentes especializados, cada uno con su terreno y sus herramientas.
Herramientas concretas: cada una hace algo, no sólo lo explica.
Canales en funcionamiento: la aplicación web y el teléfono.
Dynamic Legions es una plataforma de asistentes corporativos con inteligencia artificial. Reúne veintiún asistentes especializados y ciento sesenta y siete herramientas que, además de responder preguntas, ejecutan tareas reales dentro de la empresa: reclamos, control de horas, facturación, documentos y correo. Se usa desde el navegador o desde el teléfono.
La plataforma no decide por usted y no se queda en el dato: le abre los caminos que ese dato habilita, con lo que cada uno implica. Ante «¿cómo cerró la facturación?» no responde sólo el total, sino qué contrato conviene renovar, qué plan se quedó corto y qué no requiere ninguna acción. Trabaja sobre los datos de su empresa y muestra el detalle detrás de cada número.
Sí, porque resuelven cosas distintas. El sistema de gestión guarda la información; el problema es que preguntarle algo implica saber a qué pantalla ir, qué filtro poner y qué exportar, y por eso termina siempre en la misma persona. Dynamic Legions pone una conversación adelante de esos datos, con los permisos de cada puesto, y además ejecuta: carga las horas, abre el reclamo, arma el informe y lo manda.
Un chatbot general responde con información pública; Dynamic Legions trabaja sobre los datos de su empresa y, sobre todo, ejecuta: carga un reclamo, aprueba horas, emite una factura o manda un correo. Cada persona ve y hace solo lo que su puesto permite, y todo queda registrado con responsable y fecha.
Desde dos canales: la aplicación web, pensada para trabajar frente a la pantalla, y el teléfono a través de WhatsApp, para quien está en planta, en la calle o en reunión. Es el mismo sistema y los mismos permisos en ambos; el segundo canal es el que define la adopción real.
Los permisos se asignan por puesto: cada asistente y cada herramienta queda habilitada según el rol de la persona. Cuando un pedido pasa por varios especialistas, se delegan el trabajo entre sí conservando los permisos de quien preguntó. Nadie accede a lo que no le corresponde.
Ejecuta trabajo concreto, no solo explicaciones: registrar y seguir reclamos, controlar y aprobar horas, facturar y anular comprobantes, procesar documentos que llegan por el teléfono (PDF, Word, planillas), buscar en la base de conocimiento de la empresa, redactar y enviar correo, y armar informes. Son ciento sesenta y siete herramientas en total.
La demostración es sin costo y se hace sobre un caso real de su empresa. La plataforma se contrata por empresa según el uso, y el consumo de IA se mide y se muestra dentro del sistema: usted ve cuánto se usó, en qué asistente y qué costo representó en el período.
La demostración la hacemos sobre eso: un caso real de su empresa, con las salidas que abre. Ustedes eligen algo que hoy implique pedírselo a alguien y esperar. Si el sistema no les aporta nada, lo ven en el momento y no perdieron nada.
Pedir una demostración o escribinos a contact@dynamiclegions.com